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Tecnología aplicada


Por Andrés Pedreño

General
El reconocimiento social y mediático del éxito empresarial

He tenido la oportunidad de conocer frecuentemente a jóvenes emprendedores que están llevando a cabo proyectos de éxito en Alicante. En algunos casos sus realizaciones tiene un mérito realmente impresionante. Mi duda es si, salvo puntuales panegíricos, en nuestra sociedad se están reconociendo estas realizaciones como merecen.

El tema transciende una mera cuestión de loas y lisonjas. El reconocimiento de los éxitos empresariales y de las mejores prácticas profesionales fomenta una imprescindible cultura social que ánima a jóvenes, profesionales y a los propios empresarios. Adicionalmente incentiva el esfuerzo y trabajo bien hecho, la creatividad y capacidad de generar ideas competitivas internacionalmente. Algo tan crucial que redunda, como es bien sabido en empleo y riqueza para un país.

Desafortunadamente, en España suelen tener más eco mediático los fracasos o escándalos empresariales que los éxitos. Estos, con frecuencia se limitan a reproducir las listas de Forbes, olvidando el esfuerzo empresarial que hay que hacer para llegar a estar en ellas. En algunas Escuelas de Negocios, tímidamente, se empiezan a estudiar algunos casos de éxito, pero no es una practica generalizada nuestras Facultades de Economía y Empresa. Si por ejemplo hiciéramos una encuesta en la calle sobre las cinco empresas alicantinas más innovadoras, más punteras tecnológicamente o que más empleo generaron en 2007 no creo que abundaran las respuestas.

Hay proyectos empresariales que, como decía, tienen un grandísimo mérito. Si estas buenas practicas fueran conveniente y persistentemente divulgadas y reconocidas estimularían otras muchas. Sería una forma efectiva y contrastada de impulsar la innovación, o el desarrollo tecnológico, o la generación de empleos cualificados.

Para crear una pequeña empresa en Internet quizás no se necesita una excesiva inversión; hay jóvenes que las crean a partir de una conexión y portátil. Estimular este tipo de emprendedurismo es esencial para una economía como la alicantina o española. Hace ya más de un año, Google adquirió a dos jóvenes alicantinos ?Panoramio? una sencilla y muy brillante idea. Eduardo Manchón y Joaquín Cuenca serían como nuestros Sergey Brin y Larry Page alicantinos. Sin embargo, tengo dudas de que fueran identificados por la calle o incluso en una clase de informática de nuestras universidades.

Proyectamos con eficacia a estrellas del deporte, del corazón o las heroicidades tan ?encomiables? del Gran Hermano y hasta los castings de Operación Triunfo. En nuestro ámbito más local, los nombres de las calles homenajean por ejemplo a la fauna marítima (hay un barrio entero de Alicante con no menos de cincuenta calles con nombres de pescados: la dorada, boquerón, besugo, sardina…). No conozco que la haya calles dedicadas a emprendedores o a empresarios de éxito todavía en vida.

De esta siembra, en nuestros Institutos y Colegios, tenemos una multitud de jóvenes dispuestos a ejercer la profesión de ?Gran Hermano? y seriales similares. Es improbable que nazcan espontáneamente muchas vocaciones emprendedoras o encaminadas hacia la Ciencia o la Tecnología. Quizás esto pasa en bastantes países. La diferencia está en compensar estas frivolidades con políticas muy activas de reconocimiento. Esto es, los Sergy Brin, Larry Page, Steve Jobs, incluso científicos y Premios Nóbel son debidamente proyectados y divulgados en los ámbitos en los que se determinan futuras vocaciones en un país como Estados Unidos, incluso preocupado por captar los mejores talentos de todos los países del mundo, procedan de donde procedan.

¿Qué puede esperar una sociedad que no reconoce adecuadamente el esfuerzo, las buenas practicas, el trabajo bien hecho…? ¿Qué para eso está el incentivo de los beneficios? Y también la Pirámide de Maslow….

Andrés Pedreño Muñoz
Instituto de Economía Internacional

(Nota posterior del autor) Quizás  no se explica el final, lo de la “Pirámide de Maslow”. Sencillamente las limitaciones de espacio de la prensa escrita donde va destinado este artículo me obligaron a la hora de concluirlo a una síntesis excesiva. Viene a expresar que en la sociedad en la que vivimos -y en especial nuestros jóvenes- donde predomina la cultura del no esfuerzo y la disponibilidad de muchos bienes, podría instar a una actitud psicológica que sobrevalore un concepto de calidad de vida (diversión banal y superficial, tiempo libre, ausencia de esfuerzo y sacrificios, etc.) por encima del dinero (beneficios empresariales) o incluso un determinado estatus social no captado por nuestros jóvenes.  Dicho de otra forma: la expectativa de obtener grandes ingresos a través de los beneficios empresariales resultaría poco atractiva ante el esfuerzo y capacida de sacrificio y riesgo que comporta la actividad empresarial .


Sun, 27 Jul 2008 07:44:00 +0000
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General
El papel de las universidades en la sociedad del conocimiento

Acabo de asistir al Encuentro Santander ? América Latina que se viene celebrando en la UIMP desde hace siete años. El tema de este año ha girado en torno a la inversión en capital humano y el I+D+I, y más específicamente en torno a las universidades (investigación, formación, mercado de trabajo, etc.). Resulta muy difícil sintetizar las aportaciones de Enrique Iglesias, Pedro Solbes, Ernesto Ottone, Rafael Rangel, Marius Rubiralta, Juan José Dolado… pero en todo caso, sí me animo a recoger en este breve espacio algunas reflexiones sobre el tema.

Empezaré por la toma de conciencia creciente del papel que deben desempeñar las universidades en la globalización y la sociedad del conocimiento. A partir de esto, hay quienes subrayan las vías, los cambios y las pautas que hay que seguir para potenciar este papel y con esto el desarrollo sostenible de los países y un mayor diversificación productiva orientada a sectores de futuro; el deseo de unas economías, más sólidas, menos vulnerables, vinculadas a la inteligencia creadora que determina la competitividad y la riqueza actual de los países más dinámicos.

Otros en cambio, ponen énfasis en las importantes limitaciones de los sistemas universitarios actuales. Y debo admitir que no faltan razones para caer en el escepticismo. A mi modo de ver lo importante es que el debate ha comenzado más allá de claustros o sanedrines de especialistas.

Incluso, más allá del propio debate, están aquellos países que se han lanzado a la acción. Hace poco leí en discursos de presidentes de las grandes universidades americanas la entidad de la apuesta china en materia de educación terciaria e investigación. Un apuesta absolutamente espectacular y que venía a plasmarse en algo así como dos centenares de universidades que con un ?enfoque UC- Berkeley?, incluido el capital humano que se había formado en los más prestigiosos centros universitarios del todo el mundo. En Brasil la industria del petróleo destina una cantidad porcentual fija a sus universidades. De ahí que la Universidad de São Paulo, por ejemplo, empiece a gestionar presupuesto del orden de las grandes norteamericanas.

En México, el Tecnológico de Monterrey ha desplegado una impresionante actividad en materia de generación de patentes, incubadoras (casi 200 incubadoras de empresas en todo el país) y una docena de parques científicos ? tecnológicos distribuidos estratégicamente por toda la geografía mexicana. En el tema de los parques tecnológicos su planteamiento es lo que denomina ?efecto avión?. Esto es: ?hay muchas empresas que por nuestra proximidad a los Estados Unidos y otras ventajas vienen a localizarse en nuestro país, pero estas empresas no llegan a aterrizar nunca puesto que no les proporcionamos los lugares adecuados…?. Pensé inmediatamente que quizás el eje mediterráneo debería tomar nota del ?efecto avión?.

El rector del Tecnológico de Monterrey acabó transmitiendo un entusiasmo desbordante al auditorio ?una treintena de periodistas de los medios más prestigiosos de América Latina-. Su apuesta agrada al gobierno cuando afirma que de ?nada sirve que uno de nuestros profesores presenta un paper en Australia si no tiene impacto en el desarrollo del país?.

Su gobierno es consciente de la rentabilidad de una mínima inversión en términos de competitividad de país, generación de empleos cualificados, desarrollo sostenible y en la capacidad de identificar oportunidades de desarrollo regional. Hoy es una pieza clave de la política gubernamental… En fondo es un tema de complicidades y confianza mutua.

Andrés Pedreño Muñoz
IEI


Sun, 13 Jul 2008 11:41:55 +0000
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General
El paisaje como activo económico

En el décimo aniversario de la sede universitaria de Benissa (1) tuve la ocasión de reflexionar sobre el paisaje y más concretamente en su relevancia económica. Benissa es uno de los pocos ejemplos alicantinos de excelente preservación de su paisaje urbano, rural y litoral, algo que parece difícil en los a tenor de recientes experiencias.

Quizás la situación actual nos permitirá ver con más claridad la importancia del paisaje como activo, como patrimonio de enorme valor para un territorio. Además, las nuevas metodologías de I+D territorial pueden identificar oportunidades y potencialidades de enorme valor económico en torno al paisaje. Mis reflexiones:

1. La necesidad de ver el medio ambiente y el medio natural como activos de primer orden. Tenemos que ver en preservación del medio natural una oportunidad única de generar riqueza y valor económico. Fomentar políticas inteligentes donde las fuerzas del mercado sean aliadas. En unos veinte años, las nuevas tecnologías de la construcción reducirán sus costes a niveles hoy inimaginables. Aquellos territorios que hayan sido capaces de preservar e integrar singularidades derivadas de valores ambientales y culturales tendrán una enorme ventaja sobre aquellos que no lo han hecho. Reconocimiento de hitos como los huertos de palmerales (Patrimonio de la Humanidad en Elche), deberían extenderse en esta provincia (Guadalest promueve inteligentemente el reconocimiento de las terrazas a agrícolas).
2. El paisaje, el medio natural y la identidad cultural como respuesta a ciudadanos exigentes. La globalización lleva consigo una toma de conciencia ciudadana cada vez más exigente. Los negocios multinacionales, los movimientos migratorios masivos, la movilidad estudiantil, el turismo de masas, todo ello fomenta una visión exigente de los ciudadanos. Aquellos territorios inteligentes conciliarán los valores locales y las tensiones de la globalización; impulsarán espacios competitivos donde el desarrollo, las modernas infraestructuras, y la preservación de el medio natural, conjuntamente con su identidad cultural, se concilien inteligentemente.
3. El paisaje como estrategia en sí misma. Hace unos años, el prestigioso arquitecto Juan Navarro Baldeweg me decía precisamente en Benissa que la mejor inversión era ?comprar paisaje?, no para construir, sino para preservar el valor de las construcciones ya existentes. Me pareció una idea realmente brillante. El paisaje, es un activo cada vez más escaso y se puede convertir en un factor clave para el futuro, especialmente en el Mediterráneo. La rentabilidad parecería clara a la luz de la demanda turística e inmobiliaria de segmentos de alto poder adquisitivo en Europa, pero sería aun más importante en la atracción de talento y para la atracción de actividades económicas basadas en el conocimiento y vinculadas a nuevas tecnologías.

Creatividad e innovación están unidas ?más de lo que parece- al paisaje e identidad cultural. Dejemos ver el paisaje como una cuestión estética y empecemos a concebirlo como concepto estratégico. El valioso entorno paisajístico de la Marina alicantina alberga hoy la mayor oferta gastronómica de calidad de nuestra provincia y viven artistas, arquitectos, empresarios, profesionales de empresas primer nivel de Europa. Algo que nos debería hacer pensar.

(1) Estas reflexiones fueron compartidas en una mesa con presencia de los dos últimos alcaldes de este municipio Juan Bautista Roselló é Isidor Mollà, la directora de la sede Teresa Morell y la Vicerrectora de la Universidad de Alicante Josefina Bueno.

Andrés Pedreño Muñoz
IEI


Sun, 29 Jun 2008 11:06:47 +0000
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General
El hundimiento de expectativas de los consumidores y de las empresas

Las expectativas de los agentes económicos (consumidores, empresas, inversores…) sobre la evolución económica futura tienen una importancia decisiva para el comportamiento, ajustes, resultados, etc del sistema económico de un país.

Esta ha sido una variable que, por el componente del factor humano implícito, ha llevado locos a los economistas. Aquellas concepciones que daban la mayor capacidad al mercado y a su mano invisible para ajustarse y garantizar por el mecanismo de los precios el equilibrio con pleno empleo, tuvieron en la crisis del 29 y en las contribuciones de Keynes y el keynesianismo un contrapunto importante que venía a subrayar la incapacidad del mercado de llevar el ajuste en la dirección apropiada. El mercado quedaba atrapado en una ?trampa? sin posibilidad de que el mecanismo de los precios ejerciera la función que en teoría le correspondía.

La política gubernamental del gasto adquirió un protagonismo decisivo en las décadas siguientes, intentando aplicar de forma simplista y abusiva ?la receta? keynesiana. Ante los fuertes procesos inflacionistas que se desencadenaron en muchos países y la falta de estabilidad del crecimiento, los economistas dieron con la teoría de las expectativas racionales, un primer cuerpo de desarrollos que reclamó con toda justicia la importancia que esta variable merece.

Las empresas, consumidores, trabajadores, etc. en los sesenta, setenta, ochenta… aprendieron a convivir con la inflación y sacarle todo el partido que podían. Ante las dinámicas inflacionistas los agentes económicos ajustaban anticipadamente los salarios y los precios de manera que esto alimentaba en sí mismo espirales inflacionistas. Los economistas aprendieron la lección, y las políticas económicas asumieron la necesidad prioritaria del crecimiento estable no inflacionista, desalentado a los agentes económicos a formar expectativas en torno a las alzas de precios Fuera de las tentaciones gubernamentales, la ?profesionalización? y autonomía de los Bancos centrales fue un paso decisivo a la hora de explicar es crecimiento económico mundial relativamente estable de las últimas décadas.

Las expectativas y los agentes económicos hoy

Los más lógico es que en las dos últimas décadas los agentes económicos hayan seguido aprendiendo de las consecuencias que se derivan de las nuevas políticas económicas que emanan de los grandes bancos centrales y de los gobiernos. Los primeros absolutamente obsesionados con cualquier tensión inflacionista, incluso provocada exógenamente (petróleo, alimentos, etc.) y los segundos instalados en la ortodoxia del no intervencionismo y el ajuste presupuestario positivo.

La crisis actual se desencadena exógenamente, crisis de liquidez, hipoteca basura, etc. Empezando por loa bancos, la mayoría de los jóvenes directores de oficinas bancarias de hoy no ha vivido ninguna crisis, quizás hayan estado dando y estén dando unas señales equivocadas al resto de los agentes económicos de un país.

A esto se unen circunstancias como las de unos empresarios del sector inmobiliario haciendo declaraciones en Madrid hace poco anunciando que los precios de la vivienda descenderían más de un 30%. Si los consumidores son racionales no creo que haya un solo comprador que se mueva en el mercado a corto plazo. Amén de un consumo de vivienda basado históricamente en productos financieros a medida a muy largo plazo, bajos tipos de interés, tasaciones generosas e ?hipotecas 100%?.

Por su parte, los vendedores han comprado suelo a unos precios que no pueden tolerar esas ?rebajas?. Y los vendedores de segunda vivienda de segunda mano tienen muy asumido que los precios de la vivienda son rígidos a la baja. Así las cosas, podríamos esperar tranquilamente ?siglos? a que se ajuste el mercado…

Y los más chocante del caso es que los ortodoxos de la política económica defendían hasta antesdeayer que los fundamentos del crecimiento de la demanda de vivienda en España eran reales y con un componente especulativo relativamente reducido. Y entonces, ¿por qué dejar que se hundan las expectativas?

De la situación actual, y confiando en que las elucubraciones de los economistas consigan clarificar pronto bajo qué patrón se comportan los agentes económicos, parece deducirse una cosa urgente: evitar que se hundan las expectativas con políticas gubernamentales muy activas.

Andrés Pedreño Muñoz
Instituto de Economía Internacional

Temas relacionados con las expectativas y la coyuntura actual de la economía española :


Mon, 16 Jun 2008 07:38:48 +0000
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General
Espacios para la Innovación

Publicado en el Diario Información con el título: La Casa del Mediterráneo y la Isla de la Innovación

Cada vez tengo más claro que una de las salidas más sólidas a la actual situación es tratar de revalorizar nuestros espacios con actuaciones inteligentes, con el denominado I+D territorial. Algunos expertos muy cualificados sostienen que la densidad de ocupación de un territorio no es el problema. Existe problema si hay carencia de actuaciones e ideas para reconvertir competitivamente nuestro espacio en términos internacionales.

Empresas competitivas y espacios competitivos generan sinergias importantes e interactúan con resultados a veces espectaculares. Es la única solución contrastada que, internacionalmente, está dando resultados y a la que se liga: la atracción de talento, la capacidad de innovar, la creatividad, la cultura de la competitividad y, en general, las respuestas a las exigencias derivadas de la globalización.

El caso de Asturias

Asturias acoge en su territorio la sexta área metropolitana de España y está trabajando en el reto de crear un espacio competitivo en el siglo XXI, más allá de los sectores tradicionales que definieron su expansión décadas atrás (acero, aluminio, zinc, fertilizantes, productos químicos…). Su tejido económico sufrió severamente sucesivas reconversiones industriales, hoy intenta hacer un ?guiño? al futuro.

El Principiado de Asturias está impulsando uno de los proyectos urbanísticos y arquitectónicos más innovadores de los últimos tiempos que pretende situar a Avilés y su entorno dentro de los espacios referencia en materia de innovación dentro y fuera de España. Una apuesta, un proyecto, muy inteligente planteado: la Isla de la Innovación. Me gusta el nombre, el contenido y el enfoque metodológico. Sugeriría su estudio.

A estas alturas nadie se extrañará si advierto que echa mano de la cultura como eje central a la hora de intentar hacer realidad este tipo de proyectos. El Principado, siguiendo los pasos ya conocidos como el de la ciudad de Bilbao, pretende convertir a Asturias en uno de los centros culturales más importantes de Europa. Al respecto, una de sus primeras iniciativas es el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer (obra del brasileño Oscar Niemeyer, Premio Príncipe de Asturias de las Artes).

Me llegan, junto con una carta del Presidente del Principado, unas publicaciones excelentes en la que se presenta con todo detalle el proyecto. Y tras su análisis lo que me viene a la mente son cuatro palabras: ambición, credibilidad, coherencia e inteligencia.

La globalización nos exige ser ambiciosos. Debemos ?posicionar? nuestros espacios entre los espacios más competitivos de las economías más avanzadas. Sobresalir en la globalización es todo un reto.

No es un tema sólo de voluntad política. Este tipo de proyecto deben tener credibilidad en los entornos internacionales. De lo contrario estaremos haciendo un brindis más al sol.

Este tipo de apuestas exige coherencia con el pasado, presente y futuro del propio lugar. Deben servir para constituirse en motores del progreso, del cambio, del desarrollo de la cultura de la innovación.

Y por último la inteligencia del planteamiento, tiene que ver mucho con la política y el liderazgo.

En suma, una propuesta que viene de la lejana Asturias y que es todo un tratado de buenas practicas en materia territorial. Una practica a la que quizás debieran mirar algunas propuestas realizadas recientemente en nuestro entorno, como la Casa del Mediterráneo, o similares, si no quieren convertirse en hechos aislados y sin ninguna capacidad de generar sinergias relevantes dentro o fuera de nuestro entorno.

Andrés Pedreño Muñoz
IEI


Sun, 01 Jun 2008 11:41:13 +0000
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General
Un eje para el futuro

Publicado en el Diadrio Información con el título: Un eje imprescindible: Alicante y Elche.

La noticia de que la Generalitat recupera el proyecto del eje Alicante ? Elche es una excelente noticia. Quizás debamos expresar el deseo de que esta vez, a través de una estructura lineal, triangular o cualquier otra sofisticada figura geométrica, vaya realmente en serio.

Algunos pensarán que, si lleváramos quince años desarrollando este eje, hoy tendríamos una economía terciaria más diversificada, avanzada y enfocada hacia el conocimiento, constituyendo una verdadera alternativa al empuje del sector inmobiliario hoy debilitado. Pero lamentarnos no sirve para nada, es más útil pensar en clave de futuro.

Felicitemos pues al Consell por la iniciativa y animemos a las partes implicadas (ayuntamientos, empresarios, instituciones, etc) para que tomen conciencia de que este no es sólo un proyecto absolutamente clave para la provincia, sino que, bien orientado, lo será a buen seguro también para la Comunidad Autónoma y España, e incluso, concurriendo determinadas circunstancias, lo sería a escala europea.

Por qué hemos vivido sin el eje Alicante ? Elche

La respuesta es obvia y es reconocida por todos. La coyuntura internacional y nacional (tipos de interés bajos, expansión económica, inmigración, vuelos baratos…) han impulsado un fuerte crecimiento del sector inmobiliario, motor de la economía provincial en su conjunto. Este factor ha hecho muy fácil nuestra estrategia de crecimiento en los últimos años. Pero no hay que confundirse, basta recordar las sombrías expectativas de las que partíamos a principios de los noventa: un modelo económico alicantino agotado (debilidad industrial y exportadora, escasa terciarización, fragmentación territorial, etc.) y con pobres expectativas.

¿Pero realmente hemos vivido sin el eje? La respuesta, en términos de mercado es no. El mercado ha cumplido. Efectivamente, la demanda privada sí ha respaldado esta idea que surgió a principios de los noventa. Basta con dar un paseo -o conocer algunos datos básicos- por el Parque Industrial de Elche para darse cuenta de la entidad de la demanda provincial y nacional de un espacio de estas características.

El Parque Industrial de Elche ha experimentado un impresionante desarrollo, y esto sin el respaldo de muchas de las actuaciones públicas que acompañaban al proyecto original: infraestructuras (alguna realizada a posteriori), equipamientos, city marketing, valor del enclave como resultado de una actuación emblemática a nivel regional, etc. etc. En conclusión, la demanda, el mercado, estaba ahí. La dirección era, es y será la correcta.

Espacios competitivos en la era del conocimiento y la globalización

Lo único que ha cambiado en estos últimos quince años es que la necesidad de plantear espacios competitivos a escala local, nacional o internacional quizás se ha multiplicado por veinte. Antes era algo así como una anticipación relativamente ?visionaria? de un grupo de empresarios, universitarios y algunos agentes políticos y sociales. Hoy es una imperiosa necesidad, una tabla de supervivencia si se desea estar en la liga de los grandes.

Y es que en el horizonte del largo plazo sólo aquellas regiones y países que sepan interpretar correctamente las claves de la sociedad de la información y del conocimiento y sus respuestas a través de espacios competitivos a escala mundial, serán jugadores de la champion league o al menos en las ?primeras divisiones? en la economía global.

La provincia de Alicante es la cuarta provincia en población y PIB total de España, esa España en la que los políticos no se cansan de repetir que es la ?octava potencia económica del mundo?. A esa escala, una economía avanzada exige de un territorio bien estructurado y con roles diferentes que sean significativos a nivel mundial. Dicho en otros términos, España, dentro de Europa tiene que dar cabida a ofertas territoriales competitivas (a esto me he referido en mi artículo anterior).

Necesidad de una apuesta ambiciosa

De aquí surge un elemento esencial para los planificadores que retomen este proyecto: ambición y amplitud de miras a la hora de ejecutar esta apuesta. Hay algunas razones para pensar así. Por una parte, hay vecinos nuevos competidores dispuestos a trabajar en esta dirección.

Por ejemplo, Murcia se ha convertido en los últimos años en un dinámico competidor dentro del eje mediterráneo. Entre otras actuaciones previstas, algunos de sus proyectos, si se llevan a cabo según los planteamientos anunciados, se pueden convertir en serios referentes europeos incluso internacionales.

Málaga aspira a convertirse, dentro de un modelo caracterizado por su fuerte desarrollo turístico similar al de Alicante, en el ?Silicon Valley europeo? (proyecto ?Málaga Valley?), en línea con iniciativas que han triunfado en otras partes del mundo como las de Bangalore (India) o Taejon (Corea). Los empresarios de este sector y el ayuntamiento están decididamente por la labor. El entorno lúdico de la Costa del Sol no se ve como un problema sino como un gran complemento y atractivo.

Esto es, dentro de unos años, habría que evitar hablar de ?oportunidad perdida?. Además, dicho sin ningún afán localista, el eje Alicante ? Elche y la economía de su entorno quizás cuenta con las mayores ventajas competitivas -a la hora de plantear la dimensión de su escala competitiva- dentro del eje mediterráneo español.

Hay potencialidades que aprovechar. Una idea sugerente desde una estrategia territorial europea es al triángulo Madrid- Barcelona- Valencia. Los espacios que están dentro o en las inmediaciones de los mismos tienen garantizado un rol importante, inducido por las propias fuerzas del mercado. Por ejemplo, en el mencionado diamante (término de Alfonso Vegara) Zaragoza esta llamada a convertirse uno de los principales centros logísticos de Europa. Ha sabido plantear inteligentemente su ?rol? dentro del mencionado triángulo.

Alicante - Elche es uno de los espacios más relevantes y cercanos al indicado diamante español en Europa. Hay que saber aprovecharlo, hay que formular o diseñar un ?rol? capaz de garantizar su ?enganche?. En principio, las actuaciones territoriales de mayor éxito internacional están planteadas en la órbita de las grandes ciudades, pero nunca en el radio especulativo de las mismas. La inteligencia de algunos bancos y empresas a la hora de gestionar su patrimonio inmobiliario o de enfocar espacialmente su actividad nos debería dar mucha luz sobre este tema. Se están anticipando claramente a las nuevas reglas que van a regir en el futuro.

En el debate del agua, los ganadores indiscutibles serán aquellos países que inviertan en las tecnologías del agua. La solución de hoy será obsoleta mañana. Sin embargo, el conocimiento y desarrollo de las tecnologías del agua (a través de sus múltiples planteamientos) será permanentemente un activo económico de primer orden a nivel mundial y una industria muy potente para quienes sean capaces de desarrollarla. Será una apuesta ganadora hoy y mañana y de efectos inducidos realmente muy potentes.

Las tecnologías del agua, turismo, energía, construcción, vivienda, las nuevas tecnologías y los servicios especializados a pequeñas empresas en el campo de la sociedad de la información y las comunicaciones, los nuevos materiales, la biotecnología, nanotecnología … Estas y otros muchas requieren de espacios especializados capaces de concentrar ?masas críticas? relevantes de empresas, servicios, emprendedores, capital humano, talentos…

Evitar la fragmentación y la dispersión de actuaciones

La fragmentación y la dispersión no son buenas consejeros. Hay que ser el mejor es algunas cosas puntualmente relevantes, con efectos multiplicadores y que se puedan plasmar en sectores y empresas con capacidad de liderazgo en el mercado, aunque sea en campos concretos y especializados.

En materia de inversiones públicas no es buena estrategia la dispersión. Hay que profundizar en las actuaciones. Es algo que ha brillado por su ausencia en los últimos años. Es difícil identificar un hilo conductor entre el potencial del Parque Industrial de Elche, los magníficos campus universitarios, la OAMI, IFEMA; la desalinizadora, la ciudad del cine, la casa del mediterráneo, el desarrollo urbanístico de la Playa de San Juan o el valor de los reconocimientos del ?patrimonio de la humanidad de Elche? por citar algunos logros y desvelos.

Incluso el nuevo Aeropuerto, el AVE u otras grandes inversiones deberían enmarcarse en el contexto del desarrollo de una base económica en el entorno capaz de alcanzar una alta competitividad dentro de la sociedad del conocimiento y de la economía global.

Hace falta claramente un modelo consensuado que oriente y canalice esfuerzos ordenados y complementarios de las administraciones públicas. Algo coherente y ambicioso capaz de dar beneficios al país y que suscite apoyos entusiastas de todas las administraciones públicas sin excepción. Un proyecto capaz de traducirse en términos de crecimiento empresarial y competitividad sectorial a corto, medio y largo plazo. Y capaz de tirar de la economía.

Países tan distintos como Estados Unidos, Irlanda, países nórdicos, Corea, China, India… nos proporcionan pistas realmente interesantes. Pero puntualmente las buenas prácticas, los buenos ejemplos, están a la vuelta de la esquina. Hay que saber mirar.

Andrés Pedreño Muñoz
Instituto de Economía Internacional


Tue, 20 May 2008 21:16:44 +0000
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General
Espacios competitivos en el marco de la globalización

La Fundación Ernest Lluch organizó el paso 25 de abril la I Jornada sobre el territorio con el título ?Economía, societat i territori al País Valencia: un espai de Risc??. La iniciativa contó con la participación de expertos como Vicent Soler, Carlos Gómez Gil. Jorge Olcina, Fernando Vera, Manuel Alcaraz, Joan Romero, Salvador Salort, José María Perea (a través del Club diario Información) y yo mismo.

La mesa redonda de la tarde en la que participé propició un interesante e improvisado encuentro entre los participantes con un ?feedback? muy valioso. Animado por los organizadores a publicar el contenido de algunas ideas que expuse en mi intervención, hoy domingo se publica este artículo en el diario Información con el título: Reflexiones sobre Alicante, su economía, sociedad y territorio. En este blog quisiera extenderlo hacia las reflexiones que me suscitaron las intervenciones de los allí presentes.

Concienciación social y riesgos

Mi primera reflexión es la relativa al grado de conciencia de la sociedad española de la importancia del territorio como un activo económico de primer orden en el marco actual de la globalización. Y lo es porque nunca ha sido tan bajo; esto es realmente sorprendente a la luz del grado de implicación de nuestro modelo económico actual con el territorio, excesivamente orientado y determinado por el sector inmobiliario.

De aquí surgen riesgos importantes derivados de nuestra escasa capacidad de identificar nuestras mayores potencialidades. La improvisación o las demandas a corto pueden llevarnos a canalizar el uso del territorio a fines secundarios, incapaces de generar el valor añadido que nuestra sociedad y economía avanzada exigirá en los próximos años..

Repetiré mil veces que la cuarta provincia en PIB total de la octava potencia económica del mundo debe ser exigente y ambiciosa en el uso de su territorio, y en explotar todas sus potencialidades. No hacerlo es sencillamente situarse cada vez más en desventaja en el exigente marco de la globalización. En esta, un gran número de regiones y países tratan de atraer y consolidar las actividades que generan mayor empleo y riqueza en sus territorios.

El potencial económico de Alicante, dentro del Eje Mediterráneo y en las inmediaciones del ?diamante europeo español? (Madrid-Barcelona-Valencia), debe replantearse como objetivo prioritario explotar al máximo la competitividad de su territorio. Esto es, diseñar un espacio competitivo a escala europea y en el exigente marco de la globalización.

En este contexto de la globalización, los nuevos países emergentes en Asia, América o Europa están haciendo apuestas ambiciosas e inteligentes. Esto no debería pasar desapercibido para nuestra sociedad (empresas, universidades, administraciones, instituciones en general…) dado que, de no reclamar un territorio altamente competitivo, estaríamos asumiendo a largo plazo un modelo secundario, lejano a las fuerzas que a buen seguro protagonizarán el crecimiento económico en los próximos años.

Necesidad de espacios competitivos en la era de la globalización

Sostenemos frecuentemente que la globalización exige empresas altamente competitivas, sectores competitivos, universidades y formación competitiva, etc. Pero casi nunca se habla de la ?competitividad de nuestro territorio?. Y ciertamente los territorios compiten entre sí y esto es más cierto conforme las barreras del espacio se debilitan (vuelos baratos, AVE, Internet, modernas telecomunicaciones).

Hoy se ve con normalidad que la India sea el primer productor mundial de software. O que China haya abandonado su estrategia de ?salarios baratos? para apostar en centros competitivos a nivel mundial orientados a través de la Ciencia y la Tecnología. Incluso la sociedad norteamericana, pese a sus santuarios de tecnología, alerte a su gobierno sobre los riesgos de la pérdida de la hegemonía de los Estados Unidos en el mundo a favor de terceros países. Detrás de estos resultados hay siempre una apuesta por el desarrollo y puesta en valor de determinados espacios altamente competitivos a nivel mundial.

A corto plazo el modelo económico alicantino tendrá que coger el toro por los cuernos y trabajar todo lo que puede dar de sí el modelo inmobiliario. Vengo insistiendo en que tan inconsistente era el triunfalismo de hace meses como el pesimismo y dramatismo actual. Pero de este tema ya hemos hablado en esta misma sección.

A largo plazo el modelo de Alicante deberá evolucionar hacia la economía del conocimiento, y hacerlo además aprovechando las mismas bases que se han creado en el sector inmobiliario en los últimos años. ¿qué implicaciones tiene esto para nuestro territorio? Diría que bastantes y muy relevantes.

Insisto en que el coste de oportunidad de actuar pasivamente es importante. Que no seamos capaces de identificar con claridad las exigencias de la globalización y la necesidad de hacer nuestro territorio altamente competitivo es un riesgo realmente importante para variables relacionadas con el crecimiento, el empleo, la riqueza, la sostenibilidad del modelo, la capacidad de protagonizar los cambios, etc.

Algunas ideas que se están esbozando en el ámbito internacional deberían ser tenidas en cuenta. El I+D territorial o incluso el I+D inmobiliario ?términos desarrollados por Alfonso Vegara recientemente, deben abrirse paso en el modelo alicantino ?la cuarta provincia en PIB de la octava potencia- máxime si admitimos que Alicante ha trabajado poco por la ?inteligencia de su territorio? en un marco de exigencias globalizadoras donde cada vez más la inteligencia del territorio crece a merced de las infraestructuras, los servicios especializados, los enclaves logísticos, sus comunicaciones, sus atractivos, etc. Hay que saber jugar bien estas bazas.

Quedó patente en el encuentro de esta Jornada Ernest Lluch que Alicante padece una alta fragmentación en su política territorial. Actuaciones inconexas, aisladas, faltas de entidad en el exigente marco de la globalización, etc. Asignaturas pendientes importantes: carencia de capitalidad y economías de escala en los servicios, escaso apoyo a las propias tendencias del mercado (el Parque Industrial de Elche es la excepción), escasa coordinación de las políticas locales, etc. etc.

Vivimos con las practicas que han estado vigentes en los últimos 40 años. Y sin embargo, la entidad de los cambios en el mundo nos impone reflexionar y buscar soluciones.. Pasar de las quejas a las propuestas.

Andrés Pedreño Muñoz

IEI


Sun, 04 May 2008 18:39:52 +0000
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General
Internet y el desarrollo de la sociedad de la información en España

Sin duda el crecimiento de Internet se nota. En el mundo se estima que ya hay más de 1.300 millones de internautas y en España, según estadísticas homologadas internacionalmente, en julio de 2007 la cifra era de casi 23 millones de usuarios (exactamente 22.843.915) con una penetración en la población total del 56,5 %. (datos de Nielsen); cifra muy similar a la media de la UE (55,7%); además, el acceso a través de banda ancha, pese a los precios altos que soportamos supera ya los 7,5 millones de conexiones (datos CMT). Son buenas noticias para los muchos emprendedores que hacen esfuerzos para hacerse un hueco en este mercado y un aviso a los gobiernos que quizás no están prestando la atención debida a un sector en alza y realmente estratégico.

Más bien al contrario, todavía hay políticas que recuerdan algunos errores cometidos hace unos años; por ejemplo, cuando se restringía la venta de dominios, algo que sólo hacían Bolivia y España en todo el mundo. Hoy, aunque con mayor complicidad internacional en las carencias, en España hay asignaturas pendientes en materia de precios de la banda ancha, canon digital, redes inalámbricas, desarrollo de la cultura tecnológica, o insuficiencia de políticas educativas específicas que no están a la altura de un país que sería deseable que estuviera entre los que lideran en Europa la sociedad de la información. Quizás esto venga compensado con una Ley de la Administración Electrónica, que ojalá contribuya a modernizar los servicios públicos y hacerlos realidad a través de Internet de una forma fácil, ágil y cómoda.

Internet es de los usuarios. Esta es la conclusión más clara a la que han llegado todos los especialistas. Y como simple usuario, debo confesar que me gustaría percibir Internet en la realidad española del día a día. Pero revelo que esa experiencia me deja frustrado bastante a menudo. Haré una pequeña lista de deseos o reflexiones que quizás contribuya a aclarar un poco lo que digo.

El interés político y el debate social

El interés político es fundamental. Más allá de ocasionales blogs políticos, me hubiera gustado que las políticas sobre Internet hubieran entrado de lleno en el debate electoral. Al margen del canon digital hay mucho que debatir… Y no se ha oído nada. Internet no parece estar en la agenda política de este país.

Como mínimo, y al margen de coyunturas electorales, el Gobierno debería mandar mensajes e imágenes a la pequeñas empresas, a los ciudadanos que equivalieran a un ?¡eh la sociedad de la información es importante!?. Hace poco me señalaba Emilio Ontiveros, que había comentado con un destacado miembro del actual Gobierno lo importante de hacer gestos a modo de “guiños” a los ciudadanos. Me decía: ?bastaría con que a la salida del Consejo de Ministros de los viernes, algunos ministros, incluso el Presidente salieran algunas veces con una portátil debajo del brazo? y me apostillaba: ?aunque fuera de cartón?. Ciertamente pensé que no le faltaba razón y que los simbolismos y los “efectos demostración” son muy importantes en estos temas.

Y ya puestos quizás no fuera pedir mucho pensar… ¿en qué país estaríamos si el intenso y perdurable debate político y social en la asignatura ?Educación para la ciudadanía? se trasladara a una asignatura sobre el uso de Internet como herramienta educativa? …y con ello la disponibilidad real y efectiva de ordenadores en las aulas de primaria y secundaria, formación de profesores, etc.. De darse esto, me atrevería a indicar a los empresarios que sería un buen indicador del menor impacto relativo que tendría la desaceleración inmobiliaria en nuestro país.

Internet en las empresas públicas

Las empresas públicas y determinados servicios públicos deberían ser modélicos en iniciativas que son baratas y fomentarían una rápida introducción y desarrollo de las nuevas tecnologías en nuestro país. Renfe, Paradores, Agencias estatales… entre otros, pecan de un conservadurismo y pasividad no aconsejable. Un viaje en tren desde Alicante a Madrid con una duración de unas tres horas y media si hubiera conexión a Internet, la productividad de algunos viajeros se incrementaría notablemente, daría una buena imagen de nosotros como país y fomentaría su uso entre la población. Si su implantación fuera compleja en la totalidad del trayecto, en el peor de los casos bastaría una conexión inalámbrica de unos minutos en la paradas contempladas. Lo peor es ver como pasan los años y nadie se calienta la cabeza con estas cosas.

Hasta hace bien poco en la Red de Paradores del Estado (excelentes lugares para reuniones de trabajo, offsites de empresas, etc) no había conexión a Internet. Incluso hoy, las grandes cadenas hoteleras en España siguen una política dispar en servicios y precios. En muchos hoteles el precio de conexión es de unos 25 euros diarios, trasladado al cliente un margen que multiplica por 100 el coste real del servicio. Algo realmente abusivo e inaceptable (ver también los hoteles e Internet).

La difusión de los servicios públicos

Todavía hoy algunos servicios de gran utilidad publica como la reciente y estrenada Agencia Estatal de Meteorología ? antes el Instituto Nacional de Meteorología (INM)- la Dirección General de Tráfico (DGT), el Boletín Oficial del Estado (BOE) deberían facilitar al máximo su difusión entre los ciudadanos. Sería interesantísimo que en vez de aplicar políticas restrictivas se facilitará un sencillo código script para que los webmasters introdujeran en sus portales información sobre el tráfico, avisos meteorológicos urgentes (en diversos idiomas para ayudar a inmigrantes y residentes extranjeros en España), estado de las carreteras, etc.

Por el mismo motivo las normas y leyes de obligado cumplimiento para los ciudadanos, un Estado que hace un buen uso de las Nuevas Tecnologías debería facilitar al máximo su conocimiento y difusión. Aparte de la recomendación anterior, se debería permitir suscripciones vía correo electrónico por temas (convocatorias, ministerios), RSS, etc.

La lista de servicios podría hacerse muy amplia. Por ejemplo: ayudas a la vivienda, políticas de empleo, servicios a la inmigración (por cierto es sorprendente el importante uso que la inmigración hace de Internet, especialmente la procedente de América Latina), incluso trámites para crear una empresa, o para solicitar cualquier cosa.

El correo electrónico, el pishing, el spam

Todos los días, recibo como la mayoría de los ciudadanos varios mensajes tipo phising (intentos de fraude para manipular cuentas bancarias, tarjetas, etc.). Sería deseable que la diligencia y severidad judicial que se aplica a individuos que descargan una película o algunas canciones se orientara a la coordinación internacional para la persecución de estas mafias que parecen campar a sus anchas, a juzgar por su reiteración y tranquilidad con la que siguen enviándome los mensajes. Leí en la prensa la puesta en marcha de un centro desde León cuya misión será ?prevenir y dar respuesta a incidentes relativos a la seguridad?. Esta iniciativa se toma tras multiplicarse los intentos de phising por 35, pasando de 33 en 2004 a 1184 en 2006. No puede hablarse de diligencia, ni mucho menos. Tampoco he leído ninguna noticia que se haga eco de resultados en esta dirección; sin embargo, raro es la semana que no veo en la prensa alguna noticia que da cuenta como el peso de la ley cae ante algún ciudadano acusado de bajarse películas o canciones.

No quisiera dar la sensación de que en España no hay buenas prácticas en Internet. Las hay excelentes. Desde acceder a los datos útiles para tu declaración de la renta hasta la solicitud de un talonario de recetas médicas en MUFACE, pasando por la magnífica base de datos del Catastro de la Propiedad.

Lo que pretendo señalar es que para el desarrollo de la sociedad de la información en España sería importante -aparte de un conjunto de políticas reiteradamente señaladas (educación, precios conexión, propiedad intelectual etc)-, apoyar iniciativas fácilmente percibidas por los ciudadanos, esto es, un contagio de la utilidad de Internet en la vida diaria.

Y es que, lo que perciben los usuarios en Internet no son políticas abstractas, sino servicios y utilidades que los ciudadanos aprecian con claridad, aunque sea a través de terceros (aspecto importante de cara a la alfabetización). . España debería seguir ese camino, por el bien de una industria cuyo desarrollo marcará en buen medida el bienestar del país.

Andrés Pedreño Muñoz
Instituto de Economía Internacional - Universidad de Alicante

Temas relacionados con Internet y el desarrollo de la sociedad de la información en España:


Sun, 06 Apr 2008 11:12:02 +0000
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Sector inmobiliario: soluciones al filo de la era del conocimiento

Este artículos es continuación de Imagen, ladrillo, nuevas tecnologías y economía del conocimiento

Sector inmobiliario: soluciones al filo de la era del conocimiento

Una economía del conocimiento como la aludida en el artículo anterior no se improvisa como alternativa en unos pocos años, especialmente si tenemos la pretensión de crear una alternativa para la generación de empleo masiva asociada a la construcción. Hoy por hoy, España tendrá que coger el toro por los cuernos y evitar una desaceleración inmobiliaria más allá de ciertos niveles de destrucción de empleo. Hacen falta políticas activas centradas en animar la actividad constructora que cuánto más tarden en aparecer más agravarán el problema.

Ladrillo a corto y medio plazo: un plan creíble

Aparte de medidas fiscales, financiaras y reguladoras en torno a la vivienda, se impone una estrategia integral para el sector inmobiliario y la construcción capaz de relanzar las expectativas y la demanda de la vivienda a los niveles deseables, incluso discriminando zonas en las que la hecatombe puede llegar a producirse revistiendo una gravedad no deseada.

Es un hecho ya conocido que los problemas del sector inmobiliario están afectando a unas zonas más que a otras. Por ejemplo, la situación en el Mediterráneo se agrava comparativamente, por tanto, centrar atenciones prioritarias en el ámbito territorial va a ser fundamental. De aquí que el sector necesite una combinación de actuaciones generales y locales, implicando a los diferentes gobiernos.

Sin ánimo de improvisar nada, parece lógico que las medidas deberían desarrollarse desde una triple vertiente:

A) Quizás la más importante es revalorizar el territorio o más bien “los territorios”. La fórmula que más me ha sorprendido por su capacidad de fomentar nuevas inversiones productivas con garantías de éxito en este sector es del tipo de las Agencias Zero. Esta metodología permite desarrollar incubadoras de proyectos territoriales comarca a comarca uniendo, con la mayor transparencia, sinergias públicas y privadas en torno a determinadas potencialidades de carácter global de ese territorio e identificadas con técnicas muy sólidas. La reciente Agencia Zero en Cataluña es un caso a seguir. En la actualidad estas estrategias se siguen ya en los países más avanzados, e incluso en Marruecos en una gestión muy inteligente y anticipativa de los problemas a asociados a la devaluación territorial de la expansión urbana. El alicantino Alfonso Vegara es uno de los mayores expertos mundiales en este tipo de metodologías y autor de la mencionada agencia zero catalana. Aquellas Comunidades Autónomas que creen fondos de capital riesgo en colaboración con entidades financieras en un I+D+I inmobiliario ganarán la batalla la batalla de la competitividad territorial, un tema crucial en los próximos años.

B) Fomentar el crecimiento de la demanda en sus diversos componentes. Las ayudas al alquiler pueden paliar las dificultades para el acceso a la vivienda de los más jóvenes, pero no por ello van a relanzar el mercado de compra. Todavía con un coste financiero alto, la demanda interna va ser incapaz de alcanzar la dimensión suficiente para absorber la producción ligada a los niveles de empleo deseables. La demanda extranjera y la demanda inmigrante de vivienda son dos componentes absolutamente necesarios a corto plazo a la hora de mantener las expectativas del sector inmobiliario español. En la primera juega en contra la imagen de España a la que hacíamos referencia al principio del artículo. En la segunda un correcto tratamiento de la integración de los inmigrantes en España, mezclada en demagogias políticas y carencia de una perspectiva a largo plazo que evite la marginación de estos colectivos. A estas alturas el tratamiento progresivo y riguroso de la reagrupación familiar de inmigrantes en España es una decisión pendiente debido a una gran miopía política, aparte de consideraciones humanas y sociales que deberían estar presentes en un país de emigrantes hace tan solo cuarenta años.

C) Mejorar y crear una nueva imagen de España en el exterior. No creo que simple lavado de cara funcione. La prensa anglosajona ha sacado cosas de contexto, pero también ha informado de aspectos reales que han hecho mella en la imagen del sector. La falta sensibilidad política hacía estos temas poco ha ayudado a contrarrestar ese deterioro de imagen. Hay una imagen negativa entre los consumidores potenciales que se ha ido agrandando, cuya inercia de compra venía dada por el factor inversión. Un gran porcentaje de compradores extranjeros lo han hecho bajo las expectativas de ser una inmejorable inversión para sus ahorros. ¿Cómo cambiar esta imagen?. Hay que partir, insisto, en que las recetas sencillas no van a funcionar, especialmente si, a las noticias de la prensa diaria salpicadas de casos aislados con dosis de sensacionalismo y demagogia, se unen voces de cualificados expertos alentado sobre el ?alto riesgo? del sector inmobiliario en España. Nuestro país tiene que desarrollar un plan ambicioso que sea creíble internacionalmente y que le aparte de la sombra de lo que ha sucedido en el mercado inmobiliario en otros países (USA; Reino Unido, Portugal etc.). Y a partir de ahí comunicarlo con fuerza a través de los múltiples medios de difusión hoy disponibles. Pero se comunicará sólo ?humo? si la realidad no va acompañada de un esfuerzo en revalorizar el territorio, relanzar la demanda inmobiliaria y mejorar nuestro prestigio en general como país con otras apuestas que revelen que invertir en España es una apuesta de futuro.

D) Impulsar la construcción favoreciendo el desarrollo de sectores del conocimiento. Si una parte de la inversiones en infraestructuras y equipamientos de las administraciones públicas fueran dirigidas hacia sectores de la economía del conocimiento quizás estaríamos favoreciendo una transición ?equilibrada? entre el ladrillo y la era del conocimiento. Apoyaríamos a la vez a la construcción y al conocimiento. Hay que invertir en la “inteligencia del ladrillo”. Aquí, identificar las vías no es excesivamente complejo. Lo que si resulta necesario es eliminar la tentación de llevar a cabo proyectos intuitivos, improvisados o sin la suficiente certeza de su viabilidad, idoneidad o correspondencia con los objetivos de la sociedad del conocimiento. Desgraciadamente abundan los ejemplos de grandes inversiones en megaproyectos que hoy no resuelven ?más bien los agravan- los problemas a los que nos enfrentamos.

Hay que recordar que los modelos económicos existentes reafirman una y otra vez que el crecimiento inmobiliario español se ha asentado sobre factores reales, cuya vigencia habría que asegurar a toda costa con políticas activas. Cuanto más tardías sean estas políticas menos efectivas serán las mismas. Hasta ahora, hemos asistido a una política gubernamental que parecía centrarse en corregir a la baja, casi mensualmente, las perspectivas de crecimiento de este año 2008. Hace falta un plan creíble y efectivo.

Para finalizar y enlazando con el primer artículo, cuestiones aparentemente tan diferentes como el ladrillo, el conocimiento, la imagen, las nuevas tecnologías nunca han estado tan vinculadas como hoy. Hacen falta una estrategia global que haga posible que las piezas vuelvan a encajar en su sitio.

Andrés Pedreño Muñoz
IEI

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Sun, 23 Mar 2008 09:59:37 +0000
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Imagen, ladrillo, nuevas tecnologías y economía del conocimiento

A continuación en esta entrada se reproduce el primero de dos artículos publicados por separado en el diario Información. El segundo puede encontrarse en Sector inmobiliario: soluciones al filo de la era del conocimiento.


Imagen, ladrillo, nuevas tecnologías y economía del conocimiento (1)

En España las cajas de ahorros y las organizaciones empresariales empiezan a alertar sobre la situación económica. Los responsables de la política económica no han sabido hacer frente a lo que parece ser lo que parece una hecatombe de las expectativas y la pasividad de medidas y actuaciones creíbles en el mercado es un hecho. Se esta creando un problema de entidad a partir de una situación que no era alarmante según los estudios más serios y creíbles.

Para hacer más compleja la situación de nuestra economía también cae en picado la imagen de España en el extranjero lo cual afecta muy negativamente a las expectativas de compra de viviendas por extranjeros: ?En el exterior, España es casi un ?hedge fund?: un fondo de alto riesgo inmobiliario. La economía española se asocia casi exclusivamente a la vivienda, a un abrupto final de la burbuja inmobiliaria. Y a menudo sin matices? (El País). Colaboran como propagadores activos la ?cruzada de la prensa anglosajona? bancos de inversión, servicios de estudios, think tanks, universidades, analistas y firmas de inversión en los grandes centros financieros internacionales, citados en el mismo artículo…

Defender la imagen de España en el exterior

Vengo insistiendo en la importancia de este tema en artículos publicados en este mismo blog: ?¿Invertir en imagen?? y ?La imagen de España en el exterior“.

Pero en todo caso, de poco sirve una imagen ficticia o forzada artificialmente de España el exterior. Ha habido intentos de mejorar esa imagen sobre la base del éxito de algunas empresas españolas que han adquirido una auténtica dimensión global y eso es muy legítimo e inteligente. Pero me temo que esta vía será insuficiente en la coyuntura en la que nos vamos introduciendo progresivamente si no se adoptan medidas creíbles y de entidad. España tiene dos problemas, uno el modelo de crecimiento basado en el ladrillo el cual experimenta un notable agotamiento a largo plazo. Otro, una coyuntura que cada vez se vuelve más regresiva por la falta de beligerancia de señales convincentes de las autoridades gubernamentales. En ambos casos habrá que trabajar notablemente la imagen de España en el exterior.

España ya no es un país que pase desapercibido en el escenario internacional. Algunos prestigiosos economistas norteamericanos siguen con mucha atención el caso de España. Cito frecuentemente en mis artículos a los especialistas de la Wharton, los cuales hacen un seguimiento puntual de los grandes temas económicos de España y América Latina y sus empresas (en Universia-Knowledge@Wharton) . Además, hace ya algunos unos años, tuve la ocasión de comprobar el enorme interés de economistas del peso de Joseph Stiglitz y Oliver Blanchard (en Princeton y MIT, respectivamente) por el ?caso español?, lo que me pareció realmente estimulante y encomiable.

Sin embargo este interés tiene su lado negativo, precisamente en estos momentos Oliver Blanchard señala sobre la economía española que: “Los motores del crecimiento de los últimos años, muy en particular la vivienda, se apagan con rapidez. El resultado más probable es un ajuste como el que ha sufrido Portugal. Me preocupa más una desaceleración prolongada que un desplome rápido“.

Y no son opiniones aisladas, un buen número de especialistas de muy diferentes ámbitos tienen una visión negativa sobre la economía española en estos momentos, por ejemplo: Desmond Lachman, del American Enterprise, Ewen Cameron Watt, presidente del fondo BlackRock en Nueva York, analistas de S&P, Morgan Stanley, Merrill Lynch, Citigroup, Deutsche Bank….

En el trasfondo de todas estas opiniones hay denominadores comunes: desde los factores psicológicos que van determinado la crisis de liquidez bancaria, hasta la formación de unas progresivas expectativas negativas sobre el consumo o la inversión. Y en estas visiones también hay una constante: un fuerte crecimiento económico español excesivamente polarizado en los últimos años en el sector inmobiliario y sin muchas alternativas en sectores de futuro.

Vengo insistiendo que pese a todos los beneficios de la expansión inmobiliaria de estos últimos años era necesario hacer apuestas decididas hacia la sociedad del conocimiento. Hubiera sido ideal hacerlo en años de ?vacas gordas? en los que, sin problemas de destrucción de empleo y en previsión de la insostenibilidad de un modelo de crecimiento constructivo de más de 800.000 viviendas /año acompañado de fuertes alzas en los precios, era más facil trabajar en favor de la sociedad del conocimiento. Recuerdo el artículo Los riesgos de no diseñar políticas anticipativas.

Conocimiento a medio y largo plazo

A corto plazo España necesita relanzar su apuesta por las Nuevas Tecnologías, liderando un mercado al que ya ha llegado con éxito en otros sectores, y también necesita abrirse a otros campos como la biotecnología y la nanotecnología. Necesita, al igual que lo han hecho algunos países ?incluidos la India y China-, fortalecer su capital humano en Ciencias e Ingenierías, pero asegurando que el sistema público y privado es capaz a corto y medio plazo de desarrollar alternativas productivas para absorber este tipo de empleo.

No hay dudas de que la economía del conocimiento es la apuesta a medio y largo plazo. Diseñar planes ambiciosos para acelerar el desarrollo de la misma no es ?una? opción es sencillamente la única opción urgente e imprescindible para un país como España.

En Nuevas Tecnologías de la Información, España dispone de recursos y potencialidades, pero no cuenta con estrategias válidas en un escenario en el que ya hay empresas consolidadas y actividades ?maduras?, tras el concurso de muy pocos años de existencia. Hay que ?refundar? el sector desde nuevas perspectivas, olvidando la estela del fracaso de las punto.com de sus incicios -hace unos ocho años- y dirigiéndolo con nuevos bríos hacia campos de claro potencial desarrollo en la actualidad. Al respecto es altamente significativo que Google ?con la información privilegiada más importante del mundo- apueste por centros en países como Argentina o Brasil y, sin embargo, en España esté vacante desde hace unos meses la dirección general de la compañía (con unas competencias más bien comerciales).

Pero la economía del conocimiento no es algo que se pueda improvisar en el corto plazo. Por esta razón se tendrán que hacer importantes esfuerzos en sacar al sector inmobiliario de la grave situación a la que se dirige.

Este artículo continua en Sector inmobiliario: soluciones al filo de la sociedad del conocimiento.
Andrés Pedreño Muñoz
IEI

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Sun, 16 Mar 2008 15:20:36 +0000
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Las nuevas tecnologías y el sector de la publicidad

Si la publicidad online es el futuro, ¿por qué algunos directores de marketing permanecen anclados en el pasado? Este es el título de un interesante artículo de la revista UniversiaKnowledgeWharton de la Wharton School. Coincide con mi planteamiento de la cuestión desde hace tiempo. Lo llevo al extremo de argumentar en mis clases que este tema representará tarde o temprano una pérdida relevante de la cuota de mercado de muchas empresas, algo que se irá produciendo en los próximos años conforme Internet vaya ganando audiencia y peso entre la población en general.

La población estadounidense reparte ya a partes iguales el tiempo que dedica a la TV y a Internet (catorce horas a la semana a ver la televisión e idéntico tiempo a navegar por Internet). Sin embargo algo no debe funcionar bien entre los entresijos que mueven el marketing profesional dado que la diferencia entre la TV e Internet como soportes publicitarios es todavía abismal. Según datos de Google, las empresas estadounidenses invierten el 22% de su gasto total en TV y tan sólo un 6% en publicidad online.

El marketing tradicional se resiste a Internet

La publicidad debería estar experimentando una enorme transformación ?según Wharton- pero lo cierto es que pese a su crecimiento este nuevo medio despista a los directores de marketing de las empresas tradicionales. Mientras que estos no dudan en alquilar vallas, periódicos, anuncios en TV y no se preguntan cuánta gente de la que está viendo la TV en ese momento o que pasa por la calle está interesada en una pasta de dientes, sí lo exigen a Internet. Al respecto, dudan de si Internet es efectivo a la hora de atraer clientes por medio de un pequeño anuncio. O cuestionan la relevancia de las búsquedas… ¿Cuánta gente navega en la Internet buscando pasta de dientes? La respuesta obvia sería que el mismo porcentaje que ve la TV, compra un periódico o ve la prensa diaria… Con la ventaja de que en aquellas páginas relacionadas (páginas de dentistas, salud, etc.) que muestran publicidad contextual el porcentaje será notablemente mayor. Y este razonamiento sería válido para la inmensa mayoría de productos y servicios.

Además, los directores de marketing argumentan que ?el efecto de la publicidad online es difícil de predecir?. Amén de tópicos como que ?Internet no es un buen medio para generar una buena imagen de marca?. El primer argumento es realmente sorprendente puesto que el control, seguimiento y ?experimentabilidad? de las campañas de publicidad online es inmediato, preciso y gratuito través de herramientas como las de Analytics ?Adwords. El segundo argumento no cuenta con estudios ni investigaciones que lo avalen.

En todo caso cabe preguntarse las últimas razones que justifican el retraso o incluso ?fobia? entre algunos directores de marketing a la hora de adoptar Internet. Según el profesor de Marketing de Wharton, Peter Fader, podrían ser generacionales junto con motivos ?culturales? de empresa. El artículo señala algo que he repetido bastantes veces con la mayor insistencia: ?Las grandes empresas … en muchos casos están limitadas por culturas institucionalizadas, relaciones de agencia y relaciones con los medios?.

Tópicos que deben cambiar

Hay cuatro puntos que los especialistas en marketing deberían tomar en consideración y que también en el citado artículo se recogen:

1. Las redes de publicidad online han demostrado ser muy efectivas al crear imagen de marca y generar demanda. Internet facilita a las empresas anunciantes potentes herramientas para controlar y cuantificar su gasto en publicidad infinitamente superiores a las que utilizadas en los medios tradicionales. Tal como señala el artículo: ?El grado de satisfacción de la demanda nunca ha sido estimado de manera más precisa?.
2. La hipotética necesidad -señalada por algunos directores de marketing- de comprender cómo funcionan las relaciones entre la publicidad tradicional y la publicidad online no debería ser una excusa para retrasar la apuesta de estas empresas por la publicidad online. Disquisiciones sobre cómo interactúan la publicidad televisiva y la publicidad en Internet no deberían perder de vista que puede seguirse la pista al 75% del gasto en publicidad online, mientras que para el caso de la publicidad en televisión dicho porcentaje apenas supera el 25%.
3. Las limitaciones asociadas al texto tampoco deben ser una excusa. Los directores de marketing disponen de opciones más creativas; por ejemplo pueden incluir imágenes, videos y anuncios interactivos que admitiría un medio televisivo o en otro soporte.
4. Todavía es un buen momento para plantar semillas. El desarrollo de la publicidad online va a dar mucho más de sí y aquellas empresas asociadas y el dominio de todas sus posibilidades, especialmente en la relación con el cliente ?más allá de la creatividad y de la marca- cambiará la efectividad con la que la empresa se dirige al mercado.

Desarrollo de la publicidad online en España

Es una pena que España no haga de este sector de la publicidad online uno de sus puntos fuertes y estratégicos en el objetivo de desarrollar Internet. Una opción con un mercado potencial al alza y cuantitativamente muy relevante si se ensayan proyectos dirigidos a un mercado de más de 400 millones de hispanohablantes. Pero lo más relevante de la cuestión es que a mayor desarrollo de la publicidad online habrá un mayor crecimiento y consolidación de la industria de contenidos y servicios por Internet, propiciando un liderazgo que a todas luces es muy conveniente para un país como España.

Al respecto, son bastantes las posibilidades de actuación. Para empezar estaría la formación de una generación de nuevos especialistas en marketing, creativos y otros especialistas que hicieran posible acelerar la introducción de la publicidad online en las empresas y el aprovechamiento de sus ventajas.

También estaría la aplicación de fondos oficiales que ayuden a tomar conciencia de las ventajas ?cultura de la publicidad online?. Hace poco hablábamos en estas páginas de lo obsoleta e ineficiente que resulta la promoción turística a través de iniciativas como FITUR o de la necesidad de campañas oficiales que mejoren la imagen de España en los potenciales mercados de origen de los compradores en el extranjero.

Y por último, la necesidad de propiciar métricas rigurosas y fiables de la audiencia de los medios en Internet. Este es un tema complejo en el que se mezclan proyectos como OJD, Nielsen ?hoy refundidos en un solo proyecto- Google Analytics, entre otros. Estas audiencias medidas de formas muy diferentes son objeto de polémicas entre los grandes grupos mediáticos en sus afanes por dar una imagen de liderazgo en Internet lo que hace todavía más confuso y polémico el panorama de las mediciones del tráfico. Al respecto acertadas y precisas regulaciones que favorezcan la transparencia y los intereses de los anunciantes podrían acelerar con mayores garantías el desarrollo de la publicidad online en España permitiendo a agencias publicitarias españolas absorber una parte del mercado que les corresponde en detrimento del elevado posicionamiento de las empresas internacionales en este sector.

En definitiva podríamos acabar nuestro artículo volviendo al principio con un ?Si la publicidad online es el futuro, ¿por qué España no trata de desarrollar de forma este importante sector en Internet?

Andrés Pedreño Muñoz
IEI

Temas relacionados con las nuevas tecnologías y la publcidad:


Sun, 02 Mar 2008 13:18:16 +0000
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El Eje Mediterráneo español en la era de las Nuevas Tecnologías

Hace veinte años se habló por primera vez del Eje Mediterráneo español en un manual de economía española. Era mi aportación a una obra colectiva coordinada por José Luis García Delgado y que se insertaba dentro de los principales tópicos de la economía nacional de la mano de autores como Fuentes Quintana, Velarde Fuertes, Emilio Ontiveros… El Eje Mediterráneo español estaba ?de moda? y la mayoría de los economistas lo consideraban el espacio con mayor potencial de la economía española. El propio Enrique Fuentes Quintana me encargaba cuatro años más tarde la dirección de un número monográfico de Papeles de Economía Española dedicado al ?Arco Mediterráneo español? donde más de una veintena de especialistas profundizaban sobre diferentes aspectos del que ya se consideraba uno de los espacios geográficos con más potencial incluso de Europa.Tras un periodo dilatado de tiempo es interesante (e incluso puede que muy necesario) realizar un análisis más actual en el que se revisen algunas de las predicciones y orientaciones que se llevaron a cabo por aquel entonces. Además, la oportunidad de este tema viene justificada por el hecho de que, en el marco de las exigencias de la globalización, un país como España sigue necesitando más que nunca espacios geográficos de referencia que, ofreciendo la competitividad y atractivo internacional necesario, sean capaces de concentrar sectores de futuro y empresas que exploten el conocimiento y la atracción de talentos en el era de la Nuevas Tecnologías y el conocimiento. Desde esta perspectiva debiera ser contemplado actualmente el Eje o Arco Mediterráneo español propiciando nuevas reflexiones y aportaciones sobre el tema.

El Eje Mediterráneo queda configurado en la realidad no sólo como una mera agregación de espacios administrativos o geográficos con un potencial determinado. Cualquier análisis deja constancia de su relevancia para el mercado en términos de un buen número de variables relevantes: población, crecimiento, especialización sectorial, turismo, actividad inmobiliaria, concentración de riqueza, sistema de ciudades, etc.

Carencia de políticas que favorezcan el Eje Mediterráneo

Pero es obvio que se trata de un espacio teórico. Las Comunidades Autónomas segmentan su potencialidad incluso, como parte del mismo, ven competencias y amenazas más que sinergias y complementariedades derivadas del todo en su conjunto. Por otro lado, la miopía respecto del Eje Mediterráneo de los sucesivos gobiernos centrales en los últimos veinte años no ha hecho nada más que confirmar aquella visión del economista Perpiñá Grau al indicar la tradicional y tozuda visión radio-céntrica gubernamental de España en torno a su capital y la periferia.

El Eje Mediterráneo es frecuentemente visto como un problema por las diferentes Comunidades Autónomas que lo conforman, las cuales perciben en la Comunidad vecina una amenaza de competencia a la hora de atraer turismo, vender inmuebles o propiciar la localización de empresas interesantes. Nadie piensa en explotar el atractivo del Eje Mediterráneo en relación con las Nuevas Tecnologías o el conocimiento. Se pierde la visión de conjunto y las ventajas de su potencialidad como tal.  Algo que es palpable si observamos cualquier aglomeración o eje económico mundial que sea relevante internacionalmente. Incluso cabría mencionar que la vecindad de algunas Comunidades Autónomas no ha propiciado ni tan siquiera la puesta en común de políticas elementales tales como meras plataformas de relación cultural, que incomprensiblemente se han visto envueltas en conflictos sectarios y artificiales.

Para el Gobierno central, el Eje Mediterráneo sencillamente no existe más allá de su inserción en algún que otro discurso político. No hay políticas que favorezcan o prioricen el Arco Mediterráneo como tal; no hay un estrategia ambiciosa para poner a este espacio al nivel de competitividad que exige su inserción en una economía global. Todo pasa por un ?reparto? a las Comunidades Autónomas en transferencias o inversiones. El trazado radio-céntrico del AVE, las políticas sobre el agua, la carencia de una oferta potente de espacios de calidad para las empresas, la coherencia del sistema axial de puertos y aeropuertos etc. vienen a poner de relieve tal carencia.

Incluso en clave política, los sucesivos gobiernos centrales no han tenido la visión suficiente como para ver en la potenciación del Eje Mediterráneo una solución a los problemas de endogámicos de Cataluña o de la propia Comunidad Valenciana. Con políticas con una concepción territorial más abierta, quizás hoy la primera estaría menos volcada en su radicalismo nacionalista y la segunda probablemente hubiera sobrepasado una renta por habitante bastante superior a la actual, situada todavía levemente por debajo de la media ampliada de la UE. Ambas Comunidades estarían unidas por intereses comunes relevantes lo que no parece traducirse en la práctica en actuaciones concretas del calado que exigen este tipo de cuestiones.

En los últimos años las fuerzas del mercado han proseguido con del desarrollo y  la vertebración geográfica y económica como tal eje. Esto a pesar de la disparidad y falta de convergencia y entidad de las políticas y actuaciones de las diferentes Administraciones Públicas.

Hay que insistir en que es en este terreno donde se están perdiendo grandes oportunidades. Actuar en dirección de las fuerzas del mercado hubiera tenido sus ventajas. No es descabellado pensar que si se hubieran diseñado políticas para potenciar el Eje Mediterráneo, siguiendo aquellos anhelados afanes de conseguir una ?California europea?, hoy quizás sería ya considerado un espacio económico de referencia de los más prósperos y dinámicos de Europa.

¿Un nuevo modelo de crecimiento para el Eje?

En los últimos años el crecimiento inmobiliario y el auge de algunos otros sectores ya tradicionales como el turismo, los servicios y determinadas actividades manufactureras pueden haber hecho creer que el Eje del Mediterráneo caminaba por la senda idónea. Sin duda, explotar los atractivos residenciales es importante, pero no es todo lo que pueda dar de si el espacio en cuestión ni mucho menos.

El modelo de crecimiento por el que se apuesta no es una cuestión marginal. La fórmula turismo, inmuebles y actividades manufactureras tradicionales tiene limitaciones importantes. En este mismo periodo Irlanda ha pasado de farolillo rojo en la renta europea por habitante a liderar, tras Luxemburgo, este indicador en el conjunto de la UE. No es lo mismo crecer con ladrillos que con conocimiento.

Un despegue del Eje Mediterráneo español traería extraordinarios beneficios a las Comunidades Autónomas que lo conforman y al conjunto de España. Incluso Cataluña, aunque con ventaja con respecto al resto del Eje Mediterráneo español, le falta relevancia en términos de las economías de la aglomeración. En los últimos años se ha debatido entre un débil despegue en los sectores de futuro y la deslocalización de sectores tradicionales. Cataluña sin el Eje Mediterráneo no tiene entidad locacional suficiente. La Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía Oriental quedan como eslabones más débiles y desvertebrados dependientes de una imagen excesivamente ligada a sectores como el turismo, la demanda inmobiliaria o manufacturas tradicionales. España a su vez necesita de algún espacio aglutinador de atractivos suficientes (residenciales, climáticos, infraestructurales…) para atraer inversiones en sectores de futuro y retener talentos.

La inversión en infraestructuras, servicios y el diseño de políticas en general que hagan competitivo este espacio a nivel mundial sigue siendo una apuesta prioritaria para un país como España, necesitado de capacidad para atraer estos sectores de futuro… Pero, aunque nos pese, el Eje Mediterráneo seguirá siendo un espacio teórico sin el concurso en nuestro país de una política con amplitud y altitud de miras.

Andrés Pedreño Muñoz

 Temas relacionados con el eje mediterráneo


Sat, 23 Feb 2008 13:41:03 +0000
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Creado el: Mon, 28 Jul 2008 06:38:25 +0000
 
 
 
 
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